Para ésta receta, las papas, como se le llaman en las Islas Canarias y buena parte de la península, sobretodo en la zona sur, tienen que ser pequeñas. En las islas existen algunas variedades ideales para hacerlas de esta manera: papa bonita, papa negra o yema de huevo, etc.
Para los que estamos fuera de las islas nos pueden servir perfectamente igual cualquier tipo de patata, pero siempre que sea de tamaño pequeño, como por ejemplo las llamadas “de guarnición”, que son las que vamos a utilizar hoy. Normalmente se sirven con mojo picón (o mojo rojo) o con mojo verde (o mojo de cilantro) y se pueden comer solas para picar o acompañando a una buena carne a la parrilla.

Número de comensales: 8
Tiempo de preparación: 30 minutos
Dificultad: Baja

Ingredientes:
2 kg de patatas guarnición
Sal gruesa
Agua

Elaboración:

En una olla (es preferible que sea una cacerola de aquellas color teja, de porcelana y latón, que usaban nuestras madres) ponemos las patatas SIN PELAR, echamos bastante sal gruesa (sin miedo, no van a quedar saladas NUNCA) y cubrimos de agua del grifo hasta un dedo por encima de las patatas. Ponemos al fuego y dejamos cocer hasta que estén tiernas. En ese momento escurrimos el agua y volvemos a poner en el fuego, esta vez al mínimo, y vamos moviendo en círculos. En poco tiempo veremos como las patatas se van “arrugando” y van cogiendo un tono de piel blanquecino. En ese momento podemos servir o guardar, pues se pueden tomar bien frías o volver a calentarlas.


Sugerencia: Como ya os he dicho en el encabezado, lo ideal es comerlas con mojo picón o con mojo verde y que acompañen una carne a la parrilla o bien tomarlas como aperitivo.
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