Parece ser que la respuesta es afirmativa, o al menos es posible si se trata de una rayo casero. Para conseguir semejante hazaña “simplemente” se necesita una lámina de plexiglas y, esto ya no es tan simple, aplicar una descarga de 2,2 millones de voltios sobre dicha lámina.

Si no disponéis en vuestra casa del voltaje suficiente para desarrollar el experimento podéis verlo en el siguiente vídeo, donde además, se observan las fracturas microscópicas que se producen en el material tras la enorme descarga de electrones, y la forma de rayo de estas.

Fuente: Novedades Científicas