Escondido detrás de aquel disfraz
me acerque como siempre,
tras tu sombra,
para robarte un poco de oscuridad.

No se si lo recuerdas…
el último abrazo…
el instante en el que mi corazón estallo
y tus ojos me miraron sin preguntarme nada.

Pero eso no volverá a pasar.
No podré robarte tu sombra.
No podré volver a abrazarte.
No volveré a disfrutar de tu mirada.

Porque aquel espejo se rompió
y aquel reflejo dejó de existir.
Tu sombra no volvió a ocultarme
y tu corazón dejó de sentir.

Jose, a secas


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