El tiempo me ha dado la razón.
He perdido mi vida, olvidé como morir.
Como cualquier hombre asustado
mantengo recuerdos que me hieren.

Hoy estoy más triste aún.
Me guardo palabras demasiado difíciles de decir,
una sola lágrima derramada,
todo está demasiado lejos.

Pero prefiero quedarme en mi infierno,
tan lejos de ti,
que estar en tu cielo, duro y gris
y esperar un adiós.

Cada vez que no oigo tu voz,
cada vez que no oigo tu nombre,
la llama que hay en mi se moja
y nada puede volver a encenderla.

¿Por qué mueren las flores?
¿Por qué muere el amor?
¿Por qué muero yo?
¿Por qué?

Jose, a secas