Ensalada de brotes tiernos, queso de cabra caramelizado, manzana, nueces, uvas pasas y vinagreta de miel y mostaza

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Si te gustan los sabores intensos y los contrastes de sabores esta ensalada es tu ensalada ideal. La mezcla del queso de cabra (sabor fuerte y picante) con la vinagreta de miel (dulce) y mostaza (ácido) es una explosión de sabores que no dejará a nadie indiferente.

Nº comensales: 4
Tiempo de preparación: 15 minutos
Dificultad: Baja


Ingredientes:

Una bolsa de brotes tiernos (175 gr)
200 gr de queso de cabra de rulo (dos rodajas)
80 gr de nueces peladas
80 gr de uvas pasas sin semilla
Una manzana (tipo Granny Smith, Pink Lady)
100 gr de mostaza
70 gr de miel de flores
50 gr de aceite de oliva
Una pizca de eneldo seco
Un chorrito de vinagre
Un limón
Sal
Azúcar



Elaboración:

Espolvorea el queso de cabra con azúcar y carameliza con un soplete (si no tienes posibilidad de caramelizar el azúcar puedes utilizar un poco de caramelo líquido).

En un vaso batidor pones la mostaza, la miel, el aceite de oliva, el vinagre, el eneldo, el zumo del limón y una pizca de sal y bates hasta mezclar. Resérvala.

Vierte la lechuga en una fuente ensaladera, salsea con la vinagreta reservando un poco y añade el resto de ingredientes, incluida la manzana que has cortado previamente en dados sin pelar (no olvides lavarla antes). Pones el queso sobre la ensalada terminada, viertes el resto de la vinagreta y ya puedes presentarla en la mesa.

Bizcochitos de leche condensada

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Nº comensales: 8 raciones
Tiempo de preparación: 20 minutos
Dificultad: Baja

Ingredientes:

280 g de leche condensada
4 huevos
100 g de harina
5 g de levadura Royal
45 g de mantequilla derretida

Elaboración: Precalienta el horno a 180ºC. Pon en un bol la leche condensada. Añade los huevos uno a uno y vas mezclando. Añade la harina tamizada, la levadura Royal, la mantequilla derretida (30 segundos al microondas son suficientes) y vuelve a mezclar hasta formar una mezcla homogénea.
Engrasa el/los molde/s elegido/s y rellénalo/s en 3/4 partes con la masa. Hornéalos durante 15 minutos. Dejamos enfriar, desmoldamos y, ¡a disfrutar!

Sugerencias de degustación: Estos bizcochitos son ideales para rellenar con alguna crema (pastelera, nata, Nocilla, etc). También se puede espolvorear con azúcar glas al gusto, cubrir con la mermelada que más nos guste o algún frostin. Y para acompañarlos podemos hacer leche con cacao o un chocolate caliente, por ejemplo.

Pastel vegetal

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En Sevilla hay un lugar mítico para tapear, El Patio de San Eloy, donde ponen una tarta vegetal que quita el “sentío”, sobre todo en verano y con una cervecita o un tinto de verano en la mano. He aquí mi versión, que ahí donde la véis ha caído casi entera esta noche 😄


Nº comensales: 8
Tiempo de preparación: 30 minutos
Dificultad: Baja



Ingredientes:

24 rebanadas de pan de molde sin corteza
250 gr de atún en conserva
125 gr de tomate frito
Media lechuga iceberg
Maíz dulce
6 huevos
8 lonchas de jamón cocido
8 lonchas de queso
1 bote de mahonesa

Elaboración:

Antes de nada ponemos a cocer los huevos en agua con abundante sal (contamos 11 minutos desde que empieza a hervir el agua o 13 desde que los ponemos al fuego). Una vez hayan cocido los enfriamos y reservamos.

Mientras tanto vamos preparando el relleno.

En primer lugar escurrimos el atún para quitarle el aceite y lo mezclamos con el tomate frito. Reservamos.

Cortamos la lechuga iceberg en juliana muy fina, añadimos mahonesa y maíz dulce y reservamos.

Para montar el pastel vegetal cogeremos un molde para tartas, a ser posible rectangular (con seis rebanadas de pan tenemos que cubrir la base) y forramos con papel film transparente. Colocamos seis rebanadas de pan de molde en la base (si es con corteza os recomiendo que se la quitéis pero no es necesario). Repartimos el atún con el tomate sobre el pan de una forma uniforme y colocamos otras seis rebanadas de pan. Ponemos la mezcla de la lechuga, el maíz y la mahonesa sobre el pan y lo repartimos uniformemente. Mientras que hemos hecho todo esto los huevos ya estarán cocidos y fríos así que los pelamos, dejando dos para decorar, y los cortamos en rodajas que pondremos sobre la capa de lechuga, maíz y mahonesa. Colocamos otras seis rebanadas de pan de molde y cubrimos con las lonchas de jamón cocido y después con otra capa de queso en lonchas. Ponemos la última capa de pan de molde y presionamos sobre este para que compacte todo el conjunto. Ponemos papel film transparente, papel de aluminio o papel de hornear (yo prefiero este último) sobre el pastel, colocamos una bandeja que cubra todo el molde y damos la vuelta, demoldándolo. Quitamos el papel film y cubrimos con abundante mahonesa, dejando que caiga por los laterales, que naparemos con ayuda de una cuchara. Adornamos con huevo rallado, de los dos que habíamos reservado, ¡y listo!

Sugerencias:

  • Lo ideal es reservar el pastel una hora mínimo en el frigorífico antes de degustarlo. Además de que estará más sabroso y fresquito será más fácil cortarlo (aconsejo usar un cuchillo normal de cocina, tipo cebollero, y no de pan).
  • Se pueden añadir espárragos blancos, aceitunas, surimi, pimiento morrón, etc, tanto en el relleno como para decorar, es cuestión de gustos.

Torrijas de leche de coco y miel

Tiempo de preparación: 30 minutos
Dificultad: Baja

Ingredientes:
1 lata de leche de coco
200 ml de nata líquida
100 gr de azúcar
20 gr de azúcar vainillada (o unas gotas de esencia de vainilla)
Pan de torrijas (o pan de barra del día antes)
Aceite de girasol
Harina de trigo
2 huevos
Miel de flores
Canela en polvo


Elaboración:

En un cazo ponemos la leche de coco, la nata, el azúcar y la vainilla que hayamos elegido. Calentamos hasta que esté a punto de hervir. Reservamos y dejamos enfriar a temperatura ambiente. Si utilizamos pan del día antes cortamos rodajas de un dedo de grosor. Remojamos el pan en el preparado líquido, pasamos por harina y huevo batido y freímos en abundante aceite de girasol (no hay que calentar mucho el aceite pues se nos pueden quemar las torrijas). Sacamos las torrijas del aceite y quitamos el sobrante con papel de cocina. Emplatamos y espolvoreamos con canela y un chorrito de miel de flores.

Sugerencia: se pueden comer con cacao en polvo, con nata montada, con coco rallado, con miel de caña, con caramelo líquido, con helado, etc.

Ensalada Waldorf

La ensalada Waldorf debe su nombre a un hotel neoyorquino, el antecesor del famoso Hotel Waldorf-Astoria, que fuera inaugurado en 1931. En 1893 el maître del hotel, a quien se le adjudica el invento de la receta, presentó por primera vez esta exquisita receta. Por aquel entonces, Oscar Tschirky, trabajaba en el Hotel Waldorf y sorprendía con la creación de excéntricos platos. La discusión sobre el creador de la ensalada y otros platos ha llegado hasta el día de hoy, pero todo parece indicar que fue Tschirky el innovador en crearla, quien también dijo haber inventado los Huevos Benedictine.
Tres años después de haberla servido por primera vez, la ensalada es presentada en el libro de cocina “The Cook Book by ‘Oscar of the Waldorf'”, en 1896. La nueva ensalada no tardó en convertirse en un plato típico de la jet set y su nombre comenzó un largo peregrinaje alrededor del mundo.
La receta de la ensalada muy sencilla, tan solo cuenta con tres ingredientes originales: mahonesa, apio y manzana. Esa receta original rápidamente sufrió la primera modificación al aceptar que se agregaran nueces. Con los años comenzó a aceptar otros acompañamientos como lechuga, pasas, piñones, pollo cocido y hasta una versión de mayonesa aromatizada con mostaza.
¿Como se prepara la ensalada Waldorf?
Aquí os voy a explicar MI ensalada Waldorf, la receta original pero con unas pequeñas modificaciones a mi gusto y respetando siempre la esencia de la receta que, después de casi 120 años de existencia, no significan grandes cambios.
Vamos a ello.

Nº comensales: 4 personas
Tiempo de preparación: 15 minutos
Dificultad: Baja

Ingredientes:

100 gr de lechuga variada (mezclum)
1 manzana Granny Smith
1 bote de apio rallado
2 cucharadas de nueces peladas
2 cucharadas de uvas pasas sin pepitas
6 tomatitos cherry
200 ml de mahonesa
1 limón

Elaboración:

Para empezar preparamos la mahonesa según la receta que encontraréis en este enlace y le añadiremos el zumo de medio limón al final del montado. Reservamos en frío. Hidratamos las uvas pasas con un poco de agua templada y reservamos. Pelamos y cortamos la manzana en dados, ponemos en un bol con agua fría y el zumo del otro medio limón hasta que la cubra, para evitar que se ennegrezca. Reservamos. Cortamos los tomatitos cherry en cuartos y reservamos.
Para montar la ensalada, en un bol amplio ponemos la selección de lechugas, añadimos la mahonesa de limón y mezclamos. Servimos en una ensaladera y, en este orden, ponemos encima la manzana, las nueces peladas, las uvas pasas escurridas y los tomatitos cherry. Escurrimos el apio y ponemos un bouquet encima de la ensalada, en el centro. Ya podemos presentarla en la mesa y disfrutar de una ensalada muy fresca.

Sugerencia: Se puede añadir un poco de yogur natural a la mahonesa, le da un sabor un poco más ácido y dulce a la vez. Hay quien pone piñones tostados a la ensalada, además de las nueces. La manzana no tiene por qué ser Granny Smith, puede ser una Red Delicious o cualquiera que tenga sabor ácido.

Setas estofadas con queso de cabra caramelizado

Nº comensales: 4 personas
Tiempo de preparación: 40 minutos
Dificultad: Baja

Ingredientes:

500 gr de setas congeladas
1 cebolla
4 zanahorias
2 dientes de ajo
1 cucharada de tartufatta o pasta de trufa
Pimienta negra molida
Aceite de oliva virgen extra
Coñac o brandy
Sal Maldon
1 mini queso rulo de cabra
Azúcar

Elaboración:

Se pican la cebolla, los ajos y las zanahorias en brunoise y lo pochamos todo junto con un poco de aceite de oliva en una cacerola. Una vez que vemos que tanto la cebolla como las zanahorias están casi tiernas añadimos las setas sin descongelar y cocinamos a fuego medio durante unos 20 o 25 minutos (o hasta que las setas estén descongeladas y cocinadas). Sazonamos con la pimienta y añadimos la tartufatta. No es fácil de conseguir (suele haber en hipermercados) pero podemos hacerla nosotros mismos. Para ello compramos un par de botes de trufas en conserva (en Mercadona los puedes conseguir por unos dos euros el botecito) y lo trituramos, sin quitarle el jugo que queda en el bote, con un poco de aceite de girasol o de oliva suave. Una vez hemos añadido la pasta de trufas (o la tartufatta), se flambea con un chorrito de coñac y dejamos cocinar unos 5 minutos más.
Mientras tanto caramelizamos el queso de cabra (podéis quitar la corteza pero a mi me gusta dejarla). Para ello espolvoreamos un poco de azúcar sobre el queso y calentamos con un soplete. Si no tenéis podéis hacerlo en una grill o en el horno, poniendo el plato o la bandeja lo más alto posible y con cuidado de que no se queme mucho el azúcar por que puede amargar. Servimos las setas en un plato hondo, ponemos sal Maldon al gusto y colocamos las rodajas de queso de cabra encima. Servir con tostas.

Sugerencia: En Mercadona venden las setas en bolsas de 450gr y están bastante bien de precio y vienen de cuatro tipos: Shiitake (Lentinus Edodes), Nameko (Poliota Mutabilis), Cornucopia (Pleurotus Cornucopiae) y Seta Ostra (Pleurotus Ostreatus), además de champiñones.

Este plato también se puede servir en platos individuales en forma de tapa.

Las setas estofadas están muy bien para utilizarlas como guarnición, principalmente para carnes de caza o de cerdo ibérico.

Los nueve errores más comunes en la cocina

A la hora de cocinar todos tenemos nuestras manías y nuestros vicios pero hay algunas cosas que no podemos obviar a la hora de ponernos a preparar un plato, ya sea en casa o en una cocina profesional.

Tal vez os habéis preguntado por qué las recetas que preparamos no saben bien o tienen un aspecto poco agradable y, quizás, algo diferentes a la foto del libro de cocina. Sin duda alguna, la razón radica en alguno que otro error que cometido a la hora de elaborar esos platos.
Os dejo con una selección de aquellos pecados que espero que no cometáis; los nueve errores más comunes en una cocina.

  1. No leer la receta completa: Muchos no leemos la receta completa y en ocasiones nos suele ganar el ego cocinillas al saber que podemos omitir ciertos detalles que están inmersos en la preparación. Cuidado con esto, si no lees muy bien el proceso para la realización de un plato puedes convertir una receta exitosa en algo desastroso.

  2. No probar sobre la marcha: Cuando estás preparando alguna receta es necesario que pruebes lo que estás haciendo. Muchas elaboraciones gastronómicas nos ofrecen estimados (en tiempo de cocción, ingredientes y medidas) para la correcta preparación del plato pero, ¿realmente es el sabor correcto que quieres en tu preparación? Prueba, degusta y disfruta; una excelente receta depende en muchos aspectos de cómo la sienta quien la elabora.

  3. Hervir no es cocinar a fuego lento: Algunos confunden el hervido con el cocimiento de los alimentos a fuego lento pero entre las dos existe una gran diferencia; mientras que cocinar a fuego lento es observar cómo una burbuja rompe la superficie cada dos segundos, el hervido es un burbujeo más vigoroso y constante (la gran brecha que separa estas dos formas de cocinar está en el tiempo y la temperatura). No es lo mismo cocer a fuego lento una carne, que puede durar un par de horas, a hervir una carne durante 45 minutos.

  4. Incluir sal en el adobo de las carnes: Algunos incluyen mucha sal durante el adobo o marinado de alguna carne (pollo o pescado) y esto no se debe hacer. ¿Por qué? Te explico con un ejemplo; si tienes un pollo marinado en zumo de cítricos y agregas sal, ésta absorberá una cantidad (pequeña) de la marinada lo que restará sabor al pollo cuando lo vayas a preparar. Lo ideal es que uses sólo un poco de sal en el adobo para que la carne adquiera mejor sabor.

  5. Utilizar siempre productos de buena calidad: Usar productos de buena calidad será la clave para una excelente preparación. Elige siempre productos idóneos, reconocidos y en buen estado, no escatimes gastos en ellos pues obtendrás una receta débil en sabor y textura.

  6. Pérdida de color en las verduras verdes: Muchas verduras (especialmente las verdes) pierden su color natural después de 6 o 7 minutos de cocción. Para evitar este contratiempo puedes cocerlas durante 2 minutos (aproximadamente) en agua hirviendo con sal, retirarlas después del tiempo estipulado y sumergirlas en agua helada (esto fijará su color). Más tarde podrás recalentarlas y utilizarlas en alguna preparación.

  7. No calentar la sartén lo suficientemente antes de agregar el alimento: La comida que se pega, vieiras sin sellar, carnes pálidas.
    El cocinero inexperto o con prisas apenas calienta la sartén antes de añadir el aceite y la cebolla para que saltearla. Una sartén caliente es esencial para saltear verduras o para conseguir una costra en la carne, el pescado o las aves de corral. También ayuda a prevenir que los alimentos se peguen.
  8. Llenar demasiado la sartén: Los alimentos, sobre todo la carne, tiende a desprender el agua mientras se cocina, por lo que hay que dejar espacio para que el vapor se escape. Es fácil saturar una sartén cuando estás en un apuro, sobre todo si tienes que marcar una gran cantidad de carne para un estofado. Pero los trozos, con costras marrones son críticos para el sabor, sobre todo con la cocina baja en grasa. Si echamos toda la carne a la vez en la sartén o la cacerola, lo único que conseguiremos es que la carne se cueza sin haber sellado y provocaremos una deshidratación tan rápida que la carne se quedará seca y dura, por mucho tiempo que la dejemos luego cocer. Este principio se aplica igualmente a  las pechugas de pollo o piezas de carne especialmente grandes.
    Así que ya sabes, deja espacio a la carne para que respire en la sartén y obtendrás resultados mucho mejores. Si necesitas acelerar el proceso puedes utilizar dos sartenes a la vez.

  9. Mantener el fregadero y la encimera limpias y ordenadas: Después de cada paso es bueno ordenar un poco la encimera, recoger los cacharros que hayamos dejado en el fregadero y tirar los desechos que hayamos generado para poder continuar con la mesa limpia y recogida.

Espero que no cometas estos nueve errores comunes en la cocina. ¿Qué pecados culinarios cometes en tu cocina? Compártelos en los comentarios, seguro que somos más de los que piensas los que cometemos el mismo error.

Provoleta

Aunque la Provoleta no es una receta en sí sino la marca de una variedad del queso Provolone Valpadana que se creó en Argentina en la década de los 60 por un inmigrante italiano para acompañar las carnes a la parrilla tan típicas del país, está muy de moda y en casa ya lo he preparado alguna que otra vez. Tiene varias formas de prepararlo, la antes mencionada a la parrilla, asado al horno o de una forma más moderna y rápida, al microondas, que es como yo lo hago así que os lo voy a contar para que lo probéis en casa.


Tiempo de preparación: 5 minutos
Dificultad: baja

Ingredientes:

1 rodaja de queso Provolone de un centímetro de grosor
Una cucharada de tomate frito
Una pizca de pimienta negra molida
Una pizca de tomillo
Una cucharada de aceite de oliva virgen extra

Elaboración:

En un plato hondo ponemos el tomate frito en el centro. Colocamos la rodaja de Provolone sobre el tomate frito y pegamos al fondo del plato, haciendo que el tomate salga por los lados del queso. Espolvoreamos el queso con un poco de tomillo y damos un par de vueltas de molinillo de pimienta negra (yo he usado alguna vez un popurrí de pimientas y queda muy bien).
Metemos al microondas entre dos y tres minutos, dependiendo de la potencia de la máquina.

Sacamos con cuidado de no quemarnos con el plato y echamos un chorrito de aceite de oliva sobre el queso.

Acompañamos de rebanadas de pan de pueblo o en su defecto unas tostas.

Sugerencias: Conviene consumirlo caliente por que es un queso que se enfría rapidamente y se endurece.
Si no os gusta el tomate frito podéis untar el plato con un poco de aceite antes de poner el queso para así poder servirlo sin que se pegue.
Se puede espolvorear el queso con pimentón dulce o picante, según nuestro gusto, justo después de sacarlo del microondas/horno/parrilla. También se puede poner un poco de nuez moscada, siempre al gusto del comensal.
Nota: El queso Provolone lo he encontrado fácilmente tanto en Mercadona como en Lidl. Imagino que también estará disponible en los demás supermercados.

Patatas con salsa brava

Llevo un tiempo viendo en las redes sociales auténticas barbaridades a las que llaman salsa brava. Unos le echan tomate frito de bote, otros le echan leche e incluso los hay que hacen una mezcla extraña con salsa mahonesa.
Por supuesto que yo no tengo la receta maestra, ni de la salsa brava ni ninguna otra, pero tengo una receta que no dudo de que se acerca bastante a la original, principalmente por que tuve un jefe de cocina muy mayor (hoy día ya está jubilado) que trabajó muchísimos años en Madrid y hacía la salsa brava como nadie. Llegué incluso a pensar que él podía ser el inventor de dicha salsa.
Hoy os dejo la receta, que ya usé en un par de sitios donde trabajé con bastante éxito.

Tiempo de preparación: 30 minutos
Dificultad: Baja

Ingredientes:

4 patatas medianas
Aceite de girasol
Aceite de oliva
1 cebolla
1 pimiento rojo
2 dientes de ajo
4 tomates medianos
1 cucharada de azúcar
1 guindilla de cayena
1 cucharada de pimentón dulce
1 cucharada de harina de repostería
1 vaso de caldo
1 punta de jamón
2 cucharadas de vinagre de Jerez
Medio vaso de brandy
2 hojas de laurel
Sal
Tabasco (opcional)

Elaboración:

En una sartén ponemos bastante aceite de girasol, como un dedo, y calentamos. Pelamos y cortamos las patatas en dados gruesos. Lavamos y escurrimos las patatas y ponemos en el aceite a temperatura media durante unos 15 minutos para que confiten. Pasados los 15 minutos subimos el fuego al máximo y dejamos freír otros 8 o 10 minutos, dependiendo de lo fritas que nos gusten.
Mientras se fríen las patatas preparamos la salsa brava, que es a lo que hemos venido.
En una olla ponemos un poco de aceite de oliva con la cebolla, medio pimiento rojo, el laurel y los ajos y sofreímos, dejando que se agarre pero sin que llegue a pegarse ni quemarse. Echamos el vinagre de Jerez. Agregamos la guindilla y los tomates, que hemos rayado previamente y el azúcar. Cuando se hayan cocinado desglasamos con el brandy y dejamos evaporar el alcohol. Añadimos el pimentón y removemos. Añadimos la harina y tostamos un poco. Añadimos el caldo (lo ideal es caldo de verduras pero puede servir cualquier caldo de pollo o carne) al que hemos añadido una punta de jamón. Sazonamos al gusto y trituramos, dejando una salsa fina.
A la hora de emplatar ponemos las patatas en un plato alargado y salseamos por encima con la salsa brava.
Sugerencias: Se puede adornar con un poco de mahonesa al lado de la salsa brava pero nunca servirla mezclada, es sacrilegio.
Si queremos un poco más de picante podemos añadir unas gotitas de salsa Tabasco al final de la elaboración.

Salsa mahonesa (o mayonesa)

Como ya hicimos con el alioli vamos a preparar una mahonesa con base de leche. Es ideal para servirla en hostelería y así evitar posibles intoxicaciones alimentarias. 

Tiempo de preparación: 5 minutos
Dificultad: Media

Ingredientes:
200 ml de leche
2 cucharadas de aceite de oliva
400 ml de aceite de girasol
Sal

Elaboración:
En el vaso de la batidora ponemos la leche, el aceite de oliva y el aceite de girasol. Añadimos sal al gusto. Metemos la batidora hasta el fondo del vaso y, sin levantar ni mover la máquina pues la salsa se nos cortaría, la ponemos en marcha. Cuando vemos que la mezcla empieza a emulsionar vamos levantando la batidora poco a poco hasta que consigamos que emulsione todo el contenido del vaso.
Sugerencia: Si queremos la salsa más ligera podemos añadir un poco de leche o agua y remover cuidadosamente con una cuchara. Antes de servirla conviene meterla un rato en el frigorífico.