“La Iglesia corre el riesgo de convertirse en una secta. Muchos católicos no esperan nada de este Papa. Y eso es muy doloroso”, lanzó el teólogo suizo Hans Küng en una entrevista en el diario alemán Frankfurter Rundschau.
Para el mayor exponente del pensamiento progresista del catolicismo, rehabilitar a cuatro obispos que niegan el Holocausto es una pésima decisión tomada por el Papa Benedicto XVI, un error colosal en lo que concierne “al Judaísmo, a la libertad de religión y de conciencia en general; al entendimiento con las iglesias evangélicas, el acercamiento al Islam y otras religiones del mundo, y las reformas litúrgicas”.
“El Papa adoptó una línea extremadamente reaccionaria con la que decepcionó al mundo entero, se alineó detrás del ex presidente de Estados Unidos (Bush), con el que celebró el año pasado su cumpleaños 81 en la Casa Blanca”, cuando en realidad, lo que el Vaticano “necesitaría es una renovación similar a la que está impulsando Obama”, sostuvo Küng.
A su vez, indicó que el Pontífice debería reconocer que la iglesia católica atraviesa una “crisis profunda” y después, hacer “gestos” como corregir la encíclica que prohíbe todo tipo de contracepción y “derogar la ley del celibato para los curas”.
Benedicto, quien “ha sufrido una enorme pérdida de credibilidad, tuvo la oportunidad como Papa de ser diferente al cardenal Ratzinger, que dirigió la Congregación para la Doctrina de la Fe, responsable de todos los procedimiento de la inquisición. Pero no lo hizo y ahora está volviendo a mostrar su verdadera cara”, explicó Küng en la entrevista.
Por esas razones, el prelado exigió la abdicación del Papa Benedicto XVI, para remover todos los obstáculos que el Sumo Pontífice introdujo en el diálogo de las iglesias cristianas entre sí y con otras religiones.
Para el Vaticano, Küng es un teólogo muy polémico. En 1980 le quitaron la autorización para enseñar teología católica por cuestionar el dogma de la infalibilidad papal, y desde entonces se dedica a fomentar el diálogo entre las religiones.
Esta no es la primera vez que Küng se opone a la iglesia cristiana. Semanas atrás, el teólogo suizo volvió a enfrentarse a las decisiones tomadas por el Vaticano ya que se pronunció a favor de la eutanasia y pidió leyes que posibiliten una “muerte humana”.
En ese sentido, Küng reclamó a la Iglesia no tratar el tema con maniqueísmo y a no utilizar “pseudoargumentos teológicos contra el derecho del hombre a asumir responsabilidad propia”, porque la vida es una “tarea que Dios ha dado al hombre” y la muerte debe ser humana.
Por otro lado, Küng recordó que Ratzinger, al comenzar su pontificado autorizó la celebración de ritos en latín, en una época en que las ceremonias católicas se hacen en las lenguas nacionales conforme al ‘aggionamiento’ con que Juan XXIII revolucionó la Iglesia de su tiempo.
Además, con la reimplantación del pedido a Dios de la conversión de los judíos, el Papa “tomó, desgraciadamente, un curso cada vez más a la derecha” y se puso en marcha para “terminar con los logros progresistas de ese Concilio, desperdiciando la oportunidad para avanzar, y no para volver al viejo rostro de la Iglesia”.
Küng sostiene que Joseph Alois Ratzinger siempre vivió en el medio eclesiástico, encerrado y alejado de las críticas en el Vaticano. También, aclara que “tiene una posición ambigua sobre los textos del Concilio Vaticano II porque no se siente cómodo con la modernidad y la reforma”.
En síntesis, Küng resume que Benedicto “parece avanzar a través del retroceso, acentúa las posturas más conservadoras y va deshaciendo largos y costosos esfuerzos de progreso que su Iglesia debatió y debatió para ponerse al día y responder a las necesidades (no sólo espirituales) de un mundo que va re-significando y re-inventando sus sistemas de creencias”.