El minipterosaurio carecía de dientes y tenía una envergadura de menos de 30 centímetros. Entre sus características anatómicas únicas destacan sus garras curvadas, que parecían diseñadas para aferrarse a las ramas de los árboles. Los investigadores sospechan que este pariente de los dinosaurios vivió en los antiguos bosques chinos repletos de ginkgos, alimentándose de insectos.
Xiaolin Wang, principal autor del estudio, asegura que es “una auténtica rareza entre los pterosaurios”, teniendo en cuenta que el resto de reptiles emparentados con Nemicolopterus tenían envergaduras que oscilaban entre uno y seis metros de la punta de un ala al extremo de la otra.
El mastodonte era una especie perteneciente al género de los proboscídeos, como los elefantes o los extintos mamuts. Eran más pequeños, pero de peso semejante al de los elefantes debido a su complexión robusta, con patas gruesas y cortas. Se cree que se extinguieron hace 10.000 años, como los ‘dientes de sable’.